Wednesday, May 23, 2018

Venezuela gana en las urnas y enfrenta nuevos retos




La contundencia del triunfo del presidente Nicolás Maduro y su Partido Socialista Unido Venezolano (PSUV) en la elecciones del domingo pasado en Venezuela no fue una sorpresa. Tres elementos explican la victoria electoral de los ‘chavistas’ en la patria de Bolívar. En primer lugar, el pueblo venezolano está convencido que la solución de la crisis está en sus propias manos. En segundo lugar, una oposición política obtusa que cree que la solución de la crisis está en manos de EEUU. En tercer lugar, Washington y el presidente Trump creyeron que la crisis terminaría a punta de amenazas de una intervención militar Estaban seguros de que el pueblo ‘no bajaría de los cerros’ para llegar a las urnas.
Después de 20 años en el poder, sin embargo, el movimiento bolivariano fundado por Hugo Chávez sigue enfrentando al mismo adversario: EEUU. Así como tantos otros gobernantes independientes desde Perón (Argentina) y Arbenz (Guatemala), hasta Lugo (Paraguay), Zelaya (Honduras) y Dilma (Brasil) en el siglo XXI, pasando por Bosch y Camaño (República Dominicana), Torres (Bolivia y Allende (Chile). Todos se enfrentaron a EEUU y fueron derrotados por la enorme máquina militar y económica de EEUU. La única excepción fue Cuba que contó con una dirección excepcional de las mujeres y hombres que rodeaban a Fidel Castro.
Los herederos de Chávez, con Maduro a la cabeza, pretenden emular a Fidel. Cuentan con el apoyo de un pueblo aguerrido de mil batallas, desde Bolívar hasta el presente.
Los votos acababan de ser contados y antes de que Maduro fuera proclamado presidente por segunda vez, el presidente Trump anunció nuevas ‘sanciones’ económicas para ahogar la economía venezolana. En esta ocasión, el objetivo de la Casa Blanca es golpear directamente a la empresa privada de Venezuela. Al pueblo venezolano, más de 35 millones de habitantes en el país, lo tiene asfixiado desde hace muchos años. EEUU ha bloqueado el ingreso al país de alimentos, medicamentos, materiales de construcción e, incluso, productos de lujo. Los países europeos se han visto obligados por Washington de seguir sus instrucciones cerrando las vías comerciales transoceánicas. Los países latinoamericanos han sido más reticentes, pero se están sometiendo a las órdenes del norte.
En el caso de Panamá, cuando EEUU le torció el brazo, los gobernantes en el Istmo se sometieron a las órdenes y bloquearon las operaciones financieras de Caracas en el centro bancario panameño. Maduro reaccionó de una vez con medidas de retorsión y obligó a Panamá a retroceder. La semana pasada, en otra aventura mal concebida por el gobierno panameño, se comprometió con el gobierno israelí a abrir el caso de un avión que cayó con empresarios de origen judío que viajaba de la ciudad de Panamá hacia la Zona Libre Colón.
El presidente Trump anunció que todas las empresas venezolanas – relacionadas con la extracción, procesamiento y distribución de petróleo y sus derivados – no tendrán acceso a financiamiento por parte de las redes bancarias que operan en EEUU. Las empresas privadas venezolanas dependen de las líneas de crédito de los bancos norteamericanos que operan basados en las garantías que ofrece la producción actual y en el futuro de petróleo venezolano.
Fueron estas decisiones que tomó el presidente Kennedy en 1960 contra la Revolución cubana que agudizó la crisis entre esos dos países y disparó el éxodo de los empresarios de la isla. Un año más tarde Kennedy lanzó el ataque militar contra Cuba que fue aplastado en Playa Girón por el Ejército Rebelde
EEUU tiene dos escenarios bélicos muy calientes en la actualidad. Por un lado, Trump amenaza a Corea del Norte que tiene que someterse, con negociaciones o sin negociaciones. Por el otro, el secretario de Estado Pompeo hace un llamado a que el pueblo de Irán se levante contra los ‘Ayatolas’. Pretende que una “alianza entre árabes y el Estado Israel acabe con el gobierno de Teherán”.
En América del Sur, Washington cree que con aliados como Argentina, Brasil y Colombia puede invadir a Venezuela. Estos países darían el primer impulso para dejarle el camino abierto al Comando Sur que ya tiene tropas especiales en las islas holandesas del Caribe, Panamá, Honduras y Florida.
El triunfo electoral de Maduro fue contundente pero EEUU se prepara para dar la batalla en otro plano. El pueblo venezolano sabe defenderse y Nuestra América sabrá darle todo la solidaridad necesaria para rechazar cualquier invasión.
24 de mayo de 2018.

Wednesday, May 16, 2018

Elecciones en México: no a la violencia si a la paz


“Aproximadamente a las 12 horas, fue asesinado nuestro compañero José Remedios Aguirre Sánchez, candidato de Juntos Haremos Historia a la alcaldía de Apaseo del Alto”. Parece una novela de García Márquez. Pero tristemente no lo es. Es la realidad cotidiana mexicana, que salpica con sangre la campaña electoral de ese país. Así comienza un comunicado del Partido MORENA del candidato a la Presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Según el comunicado, suman 21 militantes de Morena asesinados. La oligarquía mexicana quiere evitar el triunfo de AMLO en las elecciones del 1 de julio de 2018. Detrás de las fuerzas sociales más retrógradas de México se encuentra EEUU que abiertamente interviene en el proceso electoral de ese país. AMLO no es de izquierda pero es un nacionalista decidido. Con sorprendente habilidad ha logrado reunir en torno a su candidatura a sectores de derecha moderados, del centro y también de la izquierda política. Incluso, cuenta con el apoyo de las iglesias evangélicas del país azteca.
AMLO plantea que México es de los mexicanos y levanta como bandera el rescate de los recursos del país. Comienza por el petróleo que ha sido entregado a empresas norteamericanas. Seguiría con la agricultura que es controlada por corporaciones del país del norte. Plantea el fin de la guerra contra las drogas y el desmantelamiento de los carteles que forman parte de redes vinculadas a Washington. También pondría fin a las migraciones de mano de obra barata que entran ilegalmente a EEUU. Le exigiría a EEUU un acuerdo para proteger a los migrantes mexicanos que cruzan la frontera para trabajar en el sector agrícola y de servicios en el país del norte.
Lo que más inquieta a Washington – sobretodo al presidente Trump – es la agenda de AMLO para poner fin a la injerencia de EEUU en los asuntos latinoamericanos. Eso significaría que en el caso de Venezuela el gobierno norteamericano tendría que demostrar que sus acusaciones contra la patria de Bolívar tienen fundamento. No respaldaría las maniobras del llamado Grupo de Lima creado por Washington para desestabilizar a Caracas.
El próximo domingo, 20 de mayo, hay elecciones en Venezuela. EEUU ha dicho que no reconocerá ese proceso y seguirá tratando de aislar al gobierno del presidente Maduro.
El siguiente domingo, 27 de mayo, habrán elecciones en Colombia donde un exmilitante de la guerrilla M-19, Gustavo Petro, quien encabeza una amplia alianza política, tiene posibilidades de ganar. Si OMLA llega a la presidencia en México le será más difícil a EEUU intervenir en los procesos electorales de la región. Más aún, en octubre hay elecciones en Brasil. El expresidente Lula de Silva es el favorito para ganar. Para detener el ímpetu que tiene Lula, el gobierno de Brasilia, con el apoyo de la oligarquía paulista, lo encarceló sin presentar pruebas de haber cometido delito alguno.
AMLO tiene sobre sus hombros un reto enorme: Llegar a las elecciones y defender su triunfo. El camino está lleno de obstáculos y la meta final es aún más escabrosa. En el pasado se han cometido ya dos fraudes que le han quitado la presidencia de su país. Incluso, si gana las elecciones y es ungido por el Congreso tiene que evitar los ataques de todo tipo, incluso armados, contra su integridad y la de su gestión.
En total en 2018 se celebran 7 elecciones presidenciales en la región. Ya se celebraron tres: Costa Rica, Paraguay y Cuba. A fines de mayo en Venezuela y Colombia. En julio en México y en octubre en Brasil. Todo indica que la decisiva se va a realizar en México. La correlación de fuerzas entre las tendencias políticas, que actualmente caracteriza a América latina, cambiaría si AMLO llega al poder. Incluso, puede influir sobre la liberación de Lula y su participación en las elecciones brasileñas programadas para octubre. México haría el papel que Panamá se ha negado a asumir en su política exterior. México podría convocar – como lo ha hecho en el pasado – a la región para servir de intermediario en el conflicto entre EEUU y Venezuela. México podría influir sobre otros países – como Uruguay, Perú y Costa Rica – para que asuman otra posición más constructiva en la región. Si Brasil se sumara, con Lula a la cabeza, podríamos concluir que 2019 será un año de reconstrucción para la región. Un fin a la violencia y el inicio de la paz.
17 de mayo de 2018

Thursday, May 10, 2018

Las fallas de fondo y forma de la Constituyente




La República de Panamá ha tenido cuatro constituciones (1904, 1941, 1946 y 1972). La última Constitución Política ha sido reformada varias veces . El presidente Juan Carlos Varela anunció la semana pasada que hará las consultas necesarias para convocar una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución. El tema ha estado presente desde la invasión militar norteamericana a Panamá en 1989 (casi 30 años). En aquel entonces, y a lo largo de las tres décadas que han seguido, los gobernantes nunca se pusieron de acuerdo para qué querían un nueva Constitución (faltaría la orientación de la Embajada). El plan de Varela es introducir una quinta papeleta en las elecciones que se realizarán en mayo de 2019. En la actualidad, las elecciones contemplan cuatro papeletas: Presidente de la República, diputados, alcaldes y representantes de corregimiento. La quinta papeleta sería para elegir 60 constituyentes.
¿Cuál es el procedimiento para seleccionar los 60 ungidos? ¿Cómo serían elegidos?
La falta de respuestas para estas preguntas y otras deja mucho que desear. ¿Después de las elecciones le corresponderá a los constituyentes tomar las riendas del país? El orden político que resulte de la Asamblea Constituyente determinaría el futuro del país. Por ejemplo, la Asamblea Constituyente puede invalidar las elecciones de mayo de 2019 (Presidente y diputados) y, además, destituir a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Abogados como Raúl González, del Movimiento Alternativa Popular, tiene varios años des estar impulsando la quinta papeleta para convocar una Constituyente originaria. Sin embargo, el mecanismo que el plantea es muy diferente al señalado por el presidente Varela. El profesor González propone que en las elecciones de 2019 se le pregunte al electorado (ciudadanía) si quiere que el nuevo Ejecutivo convoque a la elección de una Asamblea Constituyente. Si el pueblo vota a favor de la Constituyente se harían las elecciones.
En todo caso, el debate (a soto voce) en torno a la Constituyente tiene dos grandes fallas. Una de forma y otra de fondo. La de forma es la falta de transparencia. Mientras que el presidente Varela y su partido conservador – Panameñista - quiere dar un ‘paquetazo’ con la selección de los constituyentes, la oposición aspira a sacar a Varela del juego político. Los partidos de oposición (neo-liberales) tienen el 80 por ciento de los diputados en la Asamblea. Neutralizan las iniciativas gubernamentales.
Más preocupantes, aún, son las fallas de fondo. El presidente Varela y su equipo, al igual que los sectores que están en la oposición, no saben para qué estarían convocando a una Constituyente. Una nueva Constitución tiene como objetivo ‘refundar’ la República. ¿Pero que nueva República quieren los gobernantes conservadores y la oposición neoliberal parlamentaria? Qué decir de los voceros de la llamada ‘sociedad civil’ ¡Que todo cambie, para que todo siga igual!
Gobierno, oposición y sociedad civil se ponen de acuerdo y cantan, en coro, que se necesita una nueva Constitución para acabar con la corrupción, con la criminalidad, el presidencialismo, clientelismo y otros males que les incomoda. Desafortunadamente, ninguna Constitución puede acabar con esos males. Todos saben que la corrupción no es un problema constitucional (es un problema criminal). Igual el presidencialismo. Este es un mal que se desprende de las luchas internas entre las fracciones que controlan el poder político y económico. El presidencialismo es una figura no-constitucional que se crea para asegurar la repartición excluyente de la res-pública (corrupción).
La Constitución de 1946 y la de 1972 (que es un calco de la primera) son documentos que tienen un fuerte contenido social, según los especialistas. Es decir, la estructura de la República y las instituciones que son creadas por la Constitución tienen un objetivo: resolver los problemas sociales. Las reformas de 1983 y 1994 fueron concebidas – después de la muerte de Torrijos y la invasión norteamericana, respectivamente - para atenuar ese objetivo, pero no lograron eliminar lo esencial. El texto está vigente.
Las constituciones de 1946 y 1972 tienen capítulos que le garantizan a los panameños el derecho a un trabajo bien remunerado, a una vivienda decente, a servicios de salud y a una educación gratuita. El problema es que no se cumplen con los artículos de la Constitución. Es obvio, hay que crear las condiciones políticas para que se respete la Constitución ¿Los gobernantes quieren eliminar el contenido social de la Constitución? Si la respuesta es negativa, entonces deben decir qué quieren.
10 de mayo de 2018.



Thursday, May 3, 2018

La transición cubana reta a la región, incluso a EEUU




Aunque se especula con el nuevo rumbo que puede tomar Cuba, el presidente Miguel Diaz-Canel ha dejado claro que “en esta legislatura no habrá espacio a los que aspiran a una restauración capitalista”. ¿Qué quiso decir el nuevo presidente cubano? Se puede entender de diferentes maneras. En primer lugar, no hay una marcha atrás hacia la economía de mercado. Segundo, la economía de la isla seguirá al servicio de las necesidades de sus habitantes. Tercero, el gobierno y todos los cubanos seguirán resistiendo el bloqueo de Washington que tendrá pronto 60 años de estarse aplicando. Al mismo tiempo, dejó entrever que se desarrollarán reformas indispensables para enfrentar los nuevos retos que presentan los cambios globales.
La Isla se ha convertido en una economía con altos niveles de inversiones tecnológicas en los campos médicos y educativos. Sin embargo, el bloqueo de EEUU no le ha dado acceso al mercado internacional. China se está convirtiendo paulatinamente en un mercado que puede complementar la economía cubana. Los gobernantes cubanos apuestan al turismo y a la normalización de las relaciones con EEUU. Estas están estancadas debido a los compromisos del presidente Trump con sus aliados de una corriente minoritaria de la ultra derecha cubana en Miami.
Mientras que Cuba ha logrado establecer buenas relaciones con China y Rusia, ha retrocedido con relación a EEUU y, en gran parte, América latina. El primero es importante desde el punto de vista económico. El segundo, es estratégico desde la perspectiva política. Cuba es un país con una clase trabajadora (media) capacitada muy grande que puede convertir el país de Martí en una potencia económica en la región. Los cubanos tienen los mejores niveles de educación y salud si se compara con todos los países del mundo. Muy por encima de la media latinoamericana e, incluso, superior a EEUU. Pero está encerrada por el bloqueo.
Sus aliados en América latina, Venezuela y Bolivia son hostigados por EEUU, precisamente por ser amigos de Cuba. En Venezuela se realizarán elecciones en unas semanas donde se pronostica el triunfo de las fuerzas progresistas que encabeza Nicolás Maduro, en una amplia alianza que incluye sectores con proyectos de mercado. En Bolivia, el presidente Evo Morales ha logrado construir una alianza en torno a los pueblos indígenas, que incluye mineros, obreros e, incluso, empresarios. En México también se realizarán elecciones con Andrés Manuel López Obrador – por tercera vez -  a la cabeza de las encuestas. AMLO cree en el mercado regulado y que las riquezas mexicanas deben quedarse en el país. EEUU lo considera un peligro. La pregunta no es si ganará (cosa segura). La interrogante es si la oligarquía montará otro fraude (por tercera vez). 
En Brasil el expresidente Lula - del Partido del Trabajo (PT) - es el seguro ganador de las elecciones en octubre. Con semejante escenario político, la reacción de la plutocracia brasileña fue encarcelar al dirigente metalúrgico. En Nicaragua recién se produjo un estallido popular contra las medidas neoliberales de un gobierno con antecedentes revolucionarios (FSLN). La experiencia del presidente Daniel Ortega pone sobre la mesa la máxima de Fidel Castro: ‘El enemigo más peligroso no está afuera del movimiento, está adentro’.
En el caso de Panamá, en 1989 se instauró un régimen que tomó distancia de la Revolución cubana. Los gobernantes se comprometieron con un programa económico neoliberal que amarró al país – hasta la fecha – a una redistribución de las riquezas desde abajo hacia arriba. Recientemente el viceministro de Economía y Finanzas declaró que la corrupción ayuda al crecimiento económico en Panamá. Su candor sorprendió, incluso, a sus copartidarios en el gobierno.
La ofensiva contra los sectores populares concentrados en los sindicatos, gremios profesionales y productores agrícolas es sistemática. La encabezan el gobierno, los empresarios e ideólogos de la llamada sociedad civil. Este enfrentamiento se produce cuando las instituciones políticas panameñas están en crisis. ¿Está dispuesto el poder económico a cambiar de rumbo y buscar una solución política a la crisis terminal de su régimen, que nació con la invasión norteamericana de 1989? La otra solución es esperar el colapso del régimen y recoger los pedazos sin saber cómo resultará el producto.
Mientras que la Revolución cubana parece consolidarse en el contexto de la transición generacional, el resto del continente (incluso EEUU) parece haber perdido la brújula. Tiene que encontrar la llave para superar las contradicciones que no le permite avanzar.
3 de mayo de 2018.


Friday, April 27, 2018

El vía crucis de la ACP


Hace casi un cuarto de siglo se creó la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) para administrar todo lo concerniente a la vía interoceánica después que se fueran los norteamericanos en 1999. Han cambiado muchas cosas desde entonces. El incremento de los peajes dispararon los ingresos para el fisco panameño, se construyó el tercer juego de esclusas para acomodar barcos mucho más grandes y la junta directiva se ha convertido en un club de millonarios.
Los miembros de la junta directiva de la ACP son nombrados por el presidente de la República. Todos los presidentes, desde 2000, han seleccionado empresarios para ocupar los puestos deliberativos de esa importante institución. La práctica tiene cierta lógica. En 1994 la entonces existente Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) declaró que las áreas de la antigua Zona del Canal serían manejadas dentro de la lógica del mercado. (Decisión que echó por tierra el planteamiento del general Torrijos quien había dicho en 1978 que esa área sería administrada en beneficio de todos los panameños).
Muchos no están de acuerdo con esa máxima de la ARI y el hecho de que haya sido adoptado al pie de la letra por la ACP. Sin  embargo, en el espíritu del Consenso de Washington y de las políticas neoliberales, la sociedad civil y los sectores populares se plegaron. Los sectores más organizados del pueblo lo rechazan por considerar que es un despojo de lo que es de todos los panameños para beneficio de los millonarios del país.
En lo que no está de acuerdo la gran mayoría de los panameños, quizás con la excepción de los millonarios, es que ahora la junta directiva de la ACP está compuesta de millonarios y, además, corruptos. Entre los miembros de la junta directiva, en estos momentos, hay dos fugitivos buscados por INTERPOL. Hay otros que han sido acusados de manejos indebidos de contratos y compras que afectan bienes públicos.
La ACP se complicó en un conflicto laboral con los capitanes de los remolcadores que ayudan a los barcos durante su travesía por el Canal. Hace no mucho, por falta de seguridad, murió un marinero que trabajaba en un remolcador. Los capitanes piden que cada remolcador cuente con un mínimo de tres marineros. La ACP alega que con sólo dos unidades la seguridad de los trabajadores y del remolcador no corren peligro. El sentido común señala que primero está la vida de los marineros. La ACP piensa diferente y no está dispuesta a transar en torno a su decisión. Pareciera que la ACP cree que el negocio que maneja puede sacrificar vidas si eso garantiza los ingresos presupuestados. Incluso, lo justifica declarando que esas ganancias benefician al pueblo panameño. Hay que recordarle a la ACP que la sangre se derramó en el siglo XX para nacionalizar el Canal. No queremos sangre de trabajadores para garantizar las leyes del mercado.
El presidente de la República tiene que nombrar 2 miembros nuevos a la junta directiva antes de fin de 2018. También esperamos que reemplace los dos miembros que se encuentran prófugos. El presidente Juan Carlos Varela tiene que romper con la mala costumbre de nombrar millonarios. Tiene la oportunidad de nombrar cuatro panameños calificados para ocupar los puestos directivos en la ACP. Tienen que tener dos cualidades básicas, por lo menos. Por un lado, tienen que ser personas honradas, capaces de denunciar todo acto de corrupción. Incluso aquellos en los cuales queda personalmente involucrado por cualquiera razón. Por el otro, tienen que estar comprometidos con un proyecto de país. ¿Qué proyecto? Un proyecto que responda a los intereses de la nación. Los miembros de la junta directiva de la ACP no pueden estar en esos puestos sólo porque son socios del Presidente o amigos de sus allegados.
Los candidatos a directivos de la ACP que reúnen  las características mencionadas más arriba abundan en el país. Están en el mundo empresarial, gremial, académico e, incluso, en los partidos políticos. El presidente puede librar a la ACP del vía crucis que representa la corrupción antes de que sea muy tarde (no debe olvidarse que los chinos están en la puerta, con sus inversiones de centenares de miles de millones de dólares). Que piense en nombres como Mario Galindo H. (MOLIRENA), Juan Jované, Richard Morales y Julio Yao (académicos), Nelva Reyes (gremialista), para los puestos en la junta directiva de la ACP.
26 de abril de 2018.

Wednesday, April 18, 2018

La Cumbre se enredó en el ‘el camino a Damasco’


En medio de los discursos de los presidentes latinoamericanos que asistieron a la VIII Cumbre de las Américas en Lima, se levantó el vicepresidente de EEUU, Michael Pence, y salió del gran salón de reuniones. En otro recinto le tenían preparados algunos televisores para que pudiera seguir de cerca los bombardeos que había ordenado el presidente Donald Trump contra Siria. En la Cumbre algunos presidentes conspiraban para atacar a Venezuela y en Washington se daba la orden para lanzar 108 misiles hacia Damasco. Según el gobierno sirio y los militares rusos en Siria, 83 fueron interceptados e inutilizados.
Trump había anunciado que no asistiría a la Cumbre de Lima por estar ocupado con sus planes para atacar a Siria. Trump también ha dicho que un ataque militar contra Venezuela se encuentra en su agenda. Si el presidente Nicolás Maduro insiste en desarrollar políticas a favor de los venezolanos y realizar elecciones casi todos los años, puede ser blanco de una invasión. Al igual que EEUU, que buscó al Reino Unido y Francia para atacar a Siria, Trump pretende movilizar a Colombia, Argentina y quizás otro país para servir de pantalla de las tropas del Comando Sur contra la patria de Bolívar.
Los presidentes latinoamericanos reunidos en Lima no pudieron sacar un pronunciamiento sobre la situación actual de la región. El presidente boliviano, Evo Morales, se pronunció en contra de los planes agresivos de EEUU y sus socios. El discurso del presidente argentino, Mauricio Macri, que debió abrir las compuertas para iniciar el ataque contra Venezuela, no logró su cometido. La oposición a las maniobras contra el gobierno de Caracas no encontró eco en la mayoría de los presidentes e, incluso, generó dudas entre los partidarios del Grupo de Lima.
El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, prometió convertir en ley los acuerdos de la Cumbre. Siguiendo el ejemplo de EEUU, Varela ‘sancionó’ a los dirigentes del gobierno venezolano y a algunas empresas de ese país con anterioridad a la Cumbre.
La representación panameña perdió la oportunidad de utilizar la tribuna de la Cumbre para rechazar el bombardeo de Siria y las amenazas contra Venezuela. Hace casi 30 años, en 1989, Panamá fue objeto de un bombardeo cruel e innecesario por parte de EEUU. Sólo sobre la ciudad de Panamá (el barrio de El Chorrillo) fueron lanzadas casi mil bombas, causando miles de muertes (se desconoce el número exacto).
La causa detrás de la invasión de EEUU a Panamá era interna y externa. Por un lado, el presidente Bush (padre) quería demostrar al electorado norteamericano que era un ‘macho-man’. Por el otro, secuestró al general Noriega quien durante la década de 1980 había sido su socio en materia de espionaje internacional.
En la actualidad, Trump utiliza la fuerza militar para agitar a sus partidarios internos y amedrentar a sus aliados y no aliados en el exterior. En noviembre del presente año, EEUU celebra elecciones parciales y Trump está decidido a no perderlas. Tiene que repetir sus triunfos en los estados más difíciles donde hay mucho desempleo. Puede crear empleo precisamente generando guerras en el exterior que demandan cada vez más armamento. Arabia Saudita ya prometió comprar US$200 mil millones en armas en los próximos 4 años.
En el exterior Trump presiona a sus aliados a comprar más armas norteamericanas para atacar a sus enemigos creados por las campañas mediáticas (Siria, Ucrania, Corea del Norte y Venezuela). Al mismo tiempo, le impone sanciones a Rusia (castigando con sanciones a empresas de ese país) y a China (elevando las tarifas a las importaciones del gigante asiático). 
Con razón Trump no encontró el tiempo necesario para participar con sus homólogos en la Cumbre de Lima. Estaba bastante ocupado atendiendo asuntos que considera más importantes. Entre ellos la reconsideración por parte del ocupante de la Casa Blanca de reincorporar a EEUU al tratado de libre comercio del Pacífico. En un futuro próximo puede resucitar el proyecto de libre comercio para el Hemisferio Occidental llamado ALCA. Entre los países más opuestos a ese pacto comercial se encontraban Argentina y Brasil, hoy partidarios de las iniciativas de Washington.
A pesar de los errores, Panamá todavía puede enmendar sus malos pasos. Por un lado, servir de intermediario para encontrar soluciones a los conflictos. Por el otro, contribuir a unir la región en torno a los proyectos de desarrollo que beneficien a todos los pueblos.
19 de abril de 2018.

Wednesday, April 11, 2018

Panamá juega a perder-perder y EEUU aplaude




Las sanciones del gobierno panameño contra los dirigentes y algunas empresas venezolanas arrojaron como resultado dos grandes perdedores y un gran ganador. Entre los perdedores están Panamá y Venezuela. El ganador es EEUU. A la lista de perdedores se pueden agregar a todos los países latinoamericanos y del Caribe. Desde la Revolución cubana, EEUU no había logrado romper la unidad de los países de la región.
En el caso de Panamá el gobierno actual se deja torcer el brazo por EEUU para atacar políticamente a un país hermano cuyos jóvenes combatieron juntos en las batallas por la independencia hace dos cientos años bajo el mando del libertador Simón Bolívar. Además, Venezuela encabezó a los países de la región que se solidarizaron con las luchas por la soberanía de Panamá en el siglo XX.
El gobierno panameño debió haber asumido el liderazgo en la búsqueda de una solución en los diferendos entre EEUU y la patria bolivariana. Washington teme que va a perder acceso – en algún momento en el futuro – de los ricos yacimientos de petróleo en el arco del Orinoco. Intentó darle un golpe de Estado al presidente Hugo Chávez en 2002 y desde que llegó el mandatario Nicolás Maduro al poder ha tratado por todos los medios de desplazarlo sin éxito.
En una maniobra que pareciera tener un fuerte elemento de chantaje, EEUU logró que Panamá tomara medidas contra Venezuela. El contenido de las sanciones económicas encubren un objetivo político. Según la agencia de noticias del gobierno español, EFE, “EEUU instó a otros países en el hemisferio a imitar las medidas de Panamá” contra Venezuela.

Panamá publicó una lista de 55 venezolanos - entre ellos al presidente Maduro - y 16 empresas, que considera riesgos para la seguridad. Ya lo había hecho Washington. Según el gobierno panameño, se supone que Maduro y los otros en la lista son un "alto riesgo en materia de blanqueo de capitales, financiamiento del terrorismo y financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva". La resolución suscrita por el gobierno del presidente Varela se cae de su peso cuando plantea que Maduro y sus colaboradores financian el terrorismo y armas de destrucción masiva. Debieron ser más originales e imaginativos.
El Departamento de Estado en Washington reaccionó inmediatamente apoyando las medidas: "Aplaudimos el anuncio de Panamá... y respaldará otros esfuerzos en la región para combatir” al gobierno bolivariano de Venezuela. Washington no se quedó corto en dar a conocer sus intenciones al “instar a otros países en el hemisferio a imitar las medidas de Panamá”.
El gobierno venezolano anunció, por su parte, medidas de reciprocidad que afectan al gobierno panameño y a importantes empresas que tienen negocios con Venezuela. “Suspendió por 90 días prorrogables las actividades económicas en Venezuela de varios funcionarios panameños, incluyendo al presidente Varela, a la vicepresidente y canciller, Isabel de Saint Malo, así como 46 empresas del país”. Entre éstas a la línea aérea COPA y varios concesionarios de la Zona Libre de Colón (la segunda zona franca del mundo).
La maniobra de EEUU no sorprendió a los panameños ya que hace poco hizo que el gobierno le declarara la guerra al Estado Islámico, entidad autoproclamada de los sunitas en Irak. También Panamá ha votado contra Palestina y a favor de Israel en las Naciones Unidas. Desde principios del siglo XXI, Panamá ha vuelto a servir de trampolín del Comando Sur de EEUU para sus operaciones militares en la región.
Mañana se inaugura la Cumbre de las Américas, en Lima, donde se reunirán los presidentes que pretenden lograr una mayoría para condenar al gobierno bolivariano de Venezuela. El conflicto creado por el gobierno panameño forma parte de la estrategia de EEUU para aislar aún más a Caracas.
La agenda de Lima debería comenzar por plantear cómo reforzar la unidad latinoamericana. Igualmente, temas como la autodeterminación, los derechos humanos y la democracia. La unidad asegura – según lo planteara Justo Arosemena - la no intervención de potencias extranjeras en los asuntos internos de la región y de cada país latinoamericano. El enfrentamiento creado artificialmente entre dos gobiernos latinoamericanos - como es el caso de Panamá y Venezuela - debe evitarse. En este caso fue cuidadosamente planeado y promovido por un gobierno extra-regional. La Cumbre de Lima es el lugar ideal para examinar y condenar la intervención de EEUU en los asuntos internos de dos países hermanos.
12 de abril de 2018.