Wednesday, October 17, 2018

La oligarquía panameña y el golpe militar de 1968

La tesis central de la ponencia que presenté en el XVI Congreso Nacional de Sociología  consistió en demostrar como la irrupción política de la Guardia Nacional en la institucionalidad gubernamental en 1968 tuvo como objetivo principal el reordenamiento de las relaciones entre las fuerzas sociales del país. La ponencia se preparó en el contexto del cincuentenario del golpe militar.

Todos los autores examinados coinciden en que los actores sociales principales del golpe de 1968 fueron la oligarquía, las capas medias, los sectores populares y EEUU. El instrumento que se utilizó para dar el golpe fue la Guardia Nacional. El objetivo central de este golpe fue reconstituir la hegemonía perdida de la oligarquía como consecuencia de la insurrección popular de enero de 1964. También destacan como detonante la insatisfacción de los mandos medios de la Guardia Nacional por los anuncios de una reestructuración de la institución armada.

Para alcanzar el objetivo deseado – recuperar la hegemonía perdida – era necesario desplazar a la oligarquía del poder político. Puede parecer paradójico que para resolver la crisis política de la oligarquía, esta misma tenía que desplazarse del poder. La oligarquía tenía dos problemas centrales que no era capaz de resolver. Para acometer la tarea, necesitaba la ayuda – ni más ni menos – de los dos actores sociales que eran sus problemas: Por un lado, los sectores populares y, por el otro, EEUU.
Para EEUU era claro que la insurrección popular ocurrida en enero de 1964 no podía repetirse. Este punto aparentemente no estaba claro en los círculos de la oligarquía.  Además, era urgente resolver ‘las causas del conflicto’ con EEUU en torno al Canal de Panamá.
El gobierno militar cumplió, aparentemente, con ambos objetivos. Por un lado, logró la firma de los Tratados de Canal con EEUU en 1977, bajo la conducción del general Torrijos. Por el otro, logró cooptar a segmentos importantes de los sectores populares. Lograda la misión a principios de la década de 1980, todo indica que había que reestablecer la hegemonía de la oligarquía. Torrijos lo tenía en su agenda cuando hablaba del retorno de la Guardia Nacional a los cuarteles. Lo pensaba en un contexto donde la correlación de fuerzas sociales sería otra a la que encontró en 1968. El general Torrijos fue eliminado del escenario en 1981. La recuperación de la hegemonía por parte de la oligarquía se hizo, en forma tardía, mediante una operación traumática que incluyó una devastadora invasión militar norteamericana en 1989.
Los autores examinados reconocen el papel de los cuatro grupos sociales mencionados al principio: la oligarquía, las capas medias, los sectores populares y EEUU. Coinciden que las condiciones para que se diera el golpe militar descansaban sobre la cambiante correlación de fuerzas. Algunos señalan que el golpe se dio en contra de la oligarquía dividida y debilitada. Otros plantean que fue a favor de una fracción de la oligarquía.
Sostenemos que el golpe fue promovido por la misma oligarquía incapaz de gobernar y temerosa de un desenlace con ribetes similares a la Revolución cubana. Esta solución a la crisis, galvanizada por la insurrección de enero de 1964, fue aceptada por EEUU. La falta de una dirección política coherente en las capas medias y en los sectores populares obligó a estos sectores a convertirse en observadores del proceso en la medida en que se desenvolvía. Para Soler, por ejemplo, se produjo una inclinación de los militares hacia soluciones ‘nacionales’, con la cooptación creciente de los sectores populares y capas medias. En cambio, la lectura del mismo proceso por Ardito Barletta abría las puertas a un populismo peligroso y contrario a la democracia liberal.
La Guardia Nacional cumplió su misión. Logró reestablecer un orden entre los 4 grupos sociales que le permitió a la oligarquía recuperar la hegemonía perdida y regresar al poder político en 1989. El sector ‘mayoritario’ de la oligarquía que menciona Soler asumió el poder político y la fracción ‘minoritaria’ (reformista) desapareció. A su vez, la institución armada resolvió el problema ‘nacional’ con los Tratados del Canal, negociados por Torrijos. Sin embargo, el desorden gubernamental que han caracterizado los 30 años de administración de la oligarquía ha desestabilizado la institucionalidad política y puede estar anunciando una solución traumática a la actual crisis. El vicepresidente de EEUU, Mike Pence, ya le dio aviso a las ’20 familias’ que dominan la vida política panameña: O ponen orden o se arriesgan a otra intervención.
18 de octubre de 2018.

Wednesday, October 10, 2018

Los planes de EEUU para contener el avance chino en Panamá (II)




Esta es la segunda entrega de un artículo cuya primera parte publicamos la semana pasada. El artículo centra su atención en un análisis que preparó un agente norteamericano que estuvo en Panamá cuando el Departamento de Estado le pidió a su encargada de negocios en el país que viajara a Washington para preparar la posición oficial de EEUU frente a los avances chinos en la región. En la primera parte abordamos la visión que tiene el agente sobre lo que negocia Panamá con los chinos. En esta entrega, veremos que propone EEUU para castigar a Panamá y contener a China.
Evan Ellis, profesor en la Academia Militar de EEUU, le preocupa  lo que EEUU percibe como agresividad económica de China y la pasividad de las “familias” oligarcas panameñas. Señala que entre los acuerdos que se negocian, está una línea ferroviaria de US$5 mil millones. (Producto de la imaginación del autor). Según Ellis, las inversiones propuestas por Pekín en áreas como energía, logística, telecomunicaciones y otras son ‘sospechosas’. Comenta que los chinos pueden adueñarse del complejo de puertos existentes en ambas entradas del Canal de Panamá. En la actualidad, los dos puertos de Cristóbal y Balboa ocupan el primer y segundo lugar, respectivamente, en movimiento de contenedores en América latina. 
Le preocupa a Ellis la posibilidad de que China pueda ganar los contratos para construir el cuarto puente sobre el Canal, la posible construcción a orillas del Canal de depósitos para almacenar derivados de petróleo y generadores de energía. En esta política agresiva por parte de China, Ellis menciona el interés de Pekín en la modernización del Ferrocarril Transístmico, construido entre 1850 y 1855 para transportar mercancías y pasajeros. China también está interesado en las 1,200 hectáreas descontaminadas recientemente a orillas del Canal. Además, China no pierde de vista la construcción de nuevos puertos en ambas costas (Atlántico y Pacífico) de Panamá.
Las medias verdades de Ellis llegan a la puerta de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Según Ellis, la ACP tiene una junta directiva corrupta que representa un riesgo para el Canal. Especula con el hecho que esos directivos son fácil presa de ofertas que no se ajustan a la ley. En su informe menciona al sindicato de los trabajadores de la construcción (SUNTRACS) al que acusa de ser cómplice en la introducción de miles de obreros chinos al país. Ellis confunde al sindicato con la Minera Panamá (empresa surafricana-canadiense de antecedentes sospechosos pero muy amiga de los intereses norteamericanos), conocida por ser una depredadora del medio ambiente a escala mundial. En complicidad con el gobierno panameño introduce obreros filipinos que no tienen derechos y son manipulados por la empresa. Esta práctica ha sido denunciada y combatida por SUNTRACS.
Cuando Ellis agota las medias verdades, presenta sus recomendaciones. Son alarmantes y peligrosas para Panamá y la región. Comienza diciendo que “cuando Panamá se desvíe de las normas internacionales (de Washington), EEUU debe tomar las acciones para reorientar el país con el fin de conservar la salud de sus instituciones democráticas”. Propone seguir las prácticas de Washington contra Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia. “Cuando Panamá no se porta bien, EEUU puede restringir el acceso a puertos norteamericanos de los barcos con bandera panameña, restringir el comercio de barcos que salen de puertos panameños con destino a EEUU (todos los barcos que utilizan el Canal de Panamá) y restringir el acceso al mercado de EEUU a instituciones y ciudadanos panameños”.
Si “Panamá no actúa según los intereses de EEUU o de acuerdo al espíritu de la amistad, sin infringir la ley, EEUU debe actuar encabezando un lobby de empresas marítimas que presionen al país”. Si Panamá insiste en este mal comportamiento, “EEUU puede negociar con Colombia para usar sus puertos”.
China no se queda por fuera de este panorama de reprimendas. Ellis plantea que EEUU debe ser firme con relación al gigante asiático. “Un enfrentamiento sobre Panamá puede ser preferible a que continúe la aceptación del comportamiento agresivo de China”. Una clara amenaza a Panamá y sus “familias” oligarcas. Hay que elegir: China o EEUU. Entre la potencia que está en ascenso o el imperio que está en descenso.
Panamá no tiene que escoger. Si tuviéramos un plan de desarrollo nacional la ruta sería muy clara. Un plan que beneficie a Panamá y su población. Plan que, en la actualidad, brilla por su ausencia.
11 de octubre de 2018.







Wednesday, October 3, 2018

Los planes de EEUU para contener el avance chino en Panamá (I)


Esta es la primera entrega de un artículo que publicaremos en dos partes. Comentaremos un análisis que preparó un agente norteamericano que estuvo en Panamá cuando el Departamento de Estado le pidió a su encargada de negocios en el país que viajara a Washington para preparar la posición oficial de EEUU frente a los avances chinos en la región. En la primera parte veremos que negocia Panamá con los chinos, según el agente norteamericano. En la segunda parte, veremos como EEUU podría castigar a Panamá y contener a China.
EEUU tiene una historia llena de intrigas, conspiraciones y corrupción. Igual o peor que los demás estados nacionales en el mundo. Desde el primer presidente, George Washington, en 1789, quien tuvo que soportar las conspiraciones de John Adams y Thomas Jefferson. En la actualidad, el presidente Trump se encuentra a diario inmerso en un intercambio constante de intrigas y ‘fake news’ con sus adversarios políticos.
Las armas tácticas incluyen amenazas, insultos y las mentiras cotidianas. Estas mismas herramientas las utiliza EEUU también para atacar a sus enemigos en el plano internacional. La estrategia de EEUU ha sido sistemática. Socavar la credibilidad de sus aliados y enemigos por igual. También desestabiliza las instituciones e, incluso, la identidad de sus competidores. Panamá tiene una larga historia soportando la política exterior de EEUU, que se remonta a mediados del siglo XIX.
Hace poco un agente de inteligencia de EEUU visitó a Panamá para recoger información sobre las relaciones diplomáticas entre el país istmeño y la R. P. de China. Su informe apareció en “Global Americans” (Smart News for Latinamerican Changemakers). El autor, Evan Ellis, es profesor de la Academia de Guerra de EEUU. En su artículo plantea como se prepara una campaña de desinformación. El trabajo publicado siembra 21 mentiras y/o medias verdades sobre las relaciones entre Panamá y China. También adelanta 12 recomendaciones para castigar a Panamá por su iniciativa que aparentemente no fue consultada con Washington.
En varias oportunidades se refiere a Panamá como un país dominado por un grupo de familias que tiene una institucionalidad frágil que puede ser arrollado fácilmente por China. Ellis dice que China “se aprovechará de la competencia económica entre las familias para convertirse en un jugador clave en la economía del país”. Estas familias son la oligarquía que se consolidó en Panamá en el siglo XIX bajo la protección política y militar de EEUU. En 1989 EEUU invadió militarmente a Panamá para devolverle el gobierno precisamente a esas “veinte familias”. Hace treinta años gobiernan sin interrupción el país. Todo indica que el establishment norteamericano no tiene aprecio alguno para la capacidad de su contraparte panameña.
También dice que “la captura estratégica por parte de China del gobierno de Varela y el grupo de familias se da mientras ambos países negocian un Tratado de Libre Comercio”. El autor pareciera sugerir que China quiere emular la política de EEUU hacía Panamá en el último siglo y medio. Más aún, insinúa que China quiere desplazar a EEUU de su posición privilegiada en el istmo panameño.
Entre las medias verdades menciona la crisis creada en Panamá por la ubicación de la Embajada china en la ciudad de Panamá. El gobierno de Varela causó revuelo cuando le propuso a China como opción un terreno en la entrada pacífica del Canal para construir el edificio que alojaría su legación. Ellis también se refiere a la incompetencia del gobierno panameño para informar sobre los acuerdos con China. Según él, los gobernante panameños pecaron de “secretismo” al no informarle al Departamento de Estado de EEUU sobre sus planes de establecer relaciones diplomáticas con China. Señala también que las propuestas económicas chinas son irracionales. Probablemente porque se negocian de manera bilateral sin la participación de EEUU. Cualquier acuerdo que beneficie a Panamá y al país del lejano oriente – sin la aprobación de EEUU - tiene que ser irracional, según los estrategas norteamericanos. En efecto, las propuestas chinas pueden desplazar no sólo a EEUU, también a Panamá si no logramos poner orden en nuestra política y comenzamos a elaborar un plan de desarrollo nacional con urgencia. Un plan que beneficie a Panamá y su población. Plan que, en la actualidad, brilla por su ausencia.
La próxima semana, con la segunda entrega, veremos las medidas que Ellis propone para controlar a Panamá y contener los avances chinos en el país.
4 de octubre de 2018.

Wednesday, September 26, 2018

El eslabón más débil en la guerra entre China y EEUU



La reacción agresiva de EEUU contra Panamá, El Salvador y República Dominicana tiene que ver con la guerra comercial declarada por Washington contra China. Además, tiene que ver con el interés de la potencia norteamericana de desestabilizar los gobiernos latinoamericanos. El presidente Donald Trump aumentó unilateralmente los aranceles a productos chinos que entran al mercado norteamericano. Esta medida fue rechazada por China, los grandes industriales norteamericanos y el resto del mundo. El próximo año los consumidores norteamericanos sentirán la medida en sus bolsillos.
EEUU también alimenta un conflicto territorial con Pekín sobre el Mar del Sur de China. Desde la incursión inglesa en esa área de intenso comercio regional en el siglo XIX y el triunfo norteamericano en la II Guerra Mundial (1945) esas aguas le eran vedadas a los chinos. En el siglo XXI, Pekín quiere recuperar su soberanía sobre ese mar propio. Para sumar ofensivas, EEUU acaba de imponer sanciones a la empresa Equipment Development Department (EDD) -responsable de las armas y el equipo del Ejército chino - y a su director, Li Shangfu - por haber comprado armamento a la firma estatal (rusa) Rosoboronexport, la mayor exportadora de armamento, que anteriormente había sido sancionada por Washington.
Estos puntos constituyen el contexto en el cual EEUU da a conocer su amenazante comunicado que genera preocupación en la región latinoamericana.
EEUU acusa a “los países en la región” de buscar “relaciones con socios desconocidos”, que usan “métodos (que) carecen de un record positivo” y tienen una “tendencia perturbadora”. El comunicado de Washington agrega que “muchas de estas transacciones carecen de transparencia”. A pesar de la ambigüedad y falta de transparencia del comunicado, queda claro que EEUU pretende crear zozobra en la región por sus relaciones con China. 
EEUU se arroga el derecho de “prevenir y combatir la corrupción” en América latina. Las acciones que pueda tomar Washington “es esencial para tener democracias fuertes y funcionales en todo el continente americano”. El comunicado fue emitido por la embajada de EEUU en El Salvador. Por alguna razón que desconozco no se emitió por el Departamento de Estado en Washington. Sin embargo, es una clara adenda a la Doctrina Monroe promulgada hace 200 años.
En su estrategia intervensionista, EEUU hace énfasis en el ‘combate a la corrupción’. No es casualidad que logró enjuiciar a Lula en Brasil por acusaciones infundadas de corrupción. Igual está haciendo con gobernantes antiguos en Argentina y Ecuador. Pretende hacer lo mismo con los presidentes en funciones de Bolivia, Nicaragua y Venezuela. Todos en su momento han cuestionado las políticas arbitrarias de EEUU. La respuesta ha sido rápida y contundente por parte de Washington.
Es un mensaje claro a los partidos políticos gobernantes de los tres países del área centroamericana y del Caribe. Especialmente el FMLN que ha mantenido un equilibrio muy difícil entre sus políticas sociales y sus relaciones con EEUU durante dos períodos. Con una clara mayoría electoral en El Salvador, el ex - ejército guerrillero tiene las manos atadas por Washington. La conexión china puede darle a los intereses más retrógrados en EEUU la oportunidad para iniciar una campaña desestabilizadora similar a la promovida en Nicaragua.
En el caso de Panamá, el presidente Varela respondió que la decisión de Trump de llamar a consultas a los diplomáticos "son temas internos del Gobierno de EEUU" y que Panamá respeta y aseguró que la relación con China va a traer muchos beneficios al istmo y en nada va a afectar la relación con un socio estratégico. Varela le recuerda al gobierno norteamericano que las relaciones con China no pretenden desconocer la relación especial que Panamá tiene con EEUU.
El problema de fondo que explica la ‘guerra comercial’ y la diplomacia agresiva de Washington hay que buscarlo dentro de EEUU.  El estancamiento económico ha generado problemas políticos internos que se traducen en fenómenos – incomprensibles para muchos - como Trump. Las protestas sociales con ribetes clasistas y racistas aparecen cada vez con más fuerza. Estos fenómenos se traducen en una crisis de hegemonía del establishment que perdió la Casa Blanca y quiere evitar el colapso de su proyecto de ‘globalización’. 
China forma parte del proyecto de ‘globalización’ del establishment. Es el motor de la economía capitalista mundial que es aceitada por quienes controlan las finanzas a escala global. Trump representa, en cambio, al sector del capital norteamericano que quiere concentrar la industria en EEUU y habla de ‘hacer América grande otra vez’. Para el inquilino de la Casa Blanca el enemigo es China. En cambio, el amigo es Rusia.
En este juego geopolítico fueron atrapados los eslabones más débiles de América latina: Panamá, República Dominicana y El Salvador.
27 de septiembre de 2018.


Wednesday, September 19, 2018

Los pilares y las fronteras de Laurentino ‘Nito’ Cortizo


 Las primarias del Partido Revolucionario Democrático (PRD) arrojaron como candidato a la Presidencia de la República a Laurentino ‘Nito’ Cortizo. Las elecciones generales que se realizarán en mayo de 2019 ya cuentan con dos candidatos a la Presidencia. El otro es Rómulo Roux del Partido Cambio Democrático (CD). Se esperan dos primarias adicionales, el del Partido Panameñista y el del Frente Amplio por la Democracia (FAD).
El PRD cumplió con el mandato legal de seleccionar sus candidatos a elección popular a través de una consulta a sus 500 mil adherentes. Mas de la mitad de los ‘perredistas’ salieron a las urnas. Cortizo ganó con un cómodo 66 por ciento de los votos. Su fuerte se concentró en las provincias centrales donde triunfó con más del 70 por ciento de los sufragios. El candidato fue ministro de Desarrollo Agropecuario (MIDA) y sirvió dos períodos en la Asamblea de Diputados.
En su discurso que culminó la jornada electoral, Cortizo presentó varias ideas interesantes para no decir originales. Anunció que a partir de octubre comenzaría a elaborar su programa de trabajo gubernamental mediante la consulta a todos los sectores del país. A pesar de ello, mencionó lo que llamó sus ‘Cuatro Pilares’ y también la ‘Sexta Frontera’.
Los cuatro pilares están basados en, primero, la eliminación de la corrupción. En segundo lugar, “un nuevo orden constitucional”. Tercero, el combate a la pobreza y la desigualdad y , por último, una economía que “genere empleo”. Los objetivos suenan muy bien. Además, suenan muy familiares. Es la ‘promesa’ que hacen todos los políticos cuando aspiran a un puesto de elección popular.  Ningún político, empero, quiere atacar las causas de los males que promete erradicar
Por ejemplo, para enfrentar la corrupción promete ‘el buen gobierno’. Este se basa en ocho promesas: la verdad, la planificación, la priorización, la ejecución con eficiencia y transparencia, la inversión privada, la generación de empleo, respeto de la separación de poderes (del gobierno) y de la oposición y reformar la ley de contrataciones públicas. Ninguno de estos planteamientos es viable si no se conocen y atacan sus causas. Esto se sabe desde la invasión militar norteamericana hace casi 30 años.
Con Endara en 1990 (el Plan Ford) y después con Pérez Balladares en 1994 (el Plan Chapman) se instauraron las políticas neoliberales de privatización, desregulación y flexibilización de la fuerza de trabajo. Si estas no se erradican, o por lo menos se reforman, no se puede poner en práctica las promesas de Cortizo y, de paso, erradicar la corrupción.
El segundo pilar, se refiere a “un nuevo orden constitucional” que garantice la independencia de los órganos de control y represión. No propone una Asamblea constituyente para refundar la República. En cambio, sugiere algunas reformas a la Carta Magna.
Para combatir la pobreza y la desigualdad (tercer pilar), propone una “educación de calidad”, un sistema de salud centrado en políticas preventivas y sostenibles, así como un nuevo modelo de seguridad basado en la prevención. A estos tres objetivos, agrega un programa ‘Nuevo Amanecer’ dirigido especialmente a las mujeres. Quizás este pilar es el más débil de todos, en la medida en que no menciona las causas del colapso de los programas de salud, educación, seguridad y el desastre causado por las políticas neoliberales a la seguridad social.
El último pilar se refiere a “una economía competitiva que genere empleo”. La palabra competitiva nos dice que no pretende abandonar las políticas neoliberales que han acabado con el país. El gobierno se dedicará a ‘pagar cuentas’ sobre la base de los ingresos del fisco gracias a la posición geográfica del país. Insinúa que promoverá las compras de productos nacionales “para escuelas y hospitales”. Se olvida que hay que reconstruir el mercado nacional para los productores agrícolas.
Producto de una buena imaginación, Cortizo está planteando un proyecto para combatir la pobreza y la desigualdad con el nombre de la ‘Sexta Frontera’. Haciendo alusión a la ‘Quinta Frontera”, que en el siglo XX el general Torrijos acuñó para referirse a la desaparecida Zona del Canal de Panamá, el candidato a la Presidencia del PRD quiere lanzar una cruzada para poner fin a la pobreza y a la desigualdad. ¿Pretenderá emular al general Torrijos, enfrentando a EEUU y al poder económico local, para lograr su objetivo? Tendría que aliarse con los sectores populares del país y buscar apoyo político internacional.
20 de septiembre de 2018.                

Wednesday, September 12, 2018

Panamá y China: Los retos del siglo XXI


La Universidad de Panamá inauguró esta semana un seminario sobre el futuro de las relaciones entre Panamá y la República Popular de China. La actividad contempla 20 conferencias de especialistas sobre China y la participación del embajador de la República Popular, Wei Qiang. El seminario fue organizado por el Departamento de  Sociología, se inició el lunes pasado y culminará mañana viernes.

La actividad coincide con el anuncio desconcertante de Washington de llamar para consultas a la encargada de negocios, a.i., de su país en Panamá en señal de protesta tardía por la decisión del gobierno del presidente Varela de establecer relaciones diplomáticas con la R.P. de China y poner fin a los vínculos con Taiwán. Esto ocurrió en junio de 2017. Hace casi cuarenta años, EEUU rompió relaciones con Taiwán cuando reconoció a Pekín en 1979. Washington también encabezó, en aquel entonces, un movimiento que expulsó a Taiwán (que todavía usa el nombre de República de China) de la ONU y de su Consejo de Seguridad,
En el Salón de Profesores de la Facultad de Humanidades, atiborrado de universitarios, el embajador Wei se dirigió a estudiantes y profesores para expresarles su interés en conocer mejor a Panamá y que los jóvenes panameños hagan lo mismo con respecto a China. Señaló que desconocía los motivos por los cuales EEUU está molesto con Panamá. El país centroamericano actuó con todo respeto y sin poner en peligro la estabilidad política en la región. No se refirió a la parte del comunicado del Departamento de Estado que alega que Pekín quiere provocar problemas entre Taiwán y países de la región latinoamericana.
El embajador explicó porque China no ha suscrito el Tratado de Neutralidad del Canal de 1977 entre Panamá y EEUU. Señaló que ese acuerdo fue suscrito por Taiwán, poco después de que lo firmaran el general Omar Torrijos y el presidente Jimmy Carter (de EEUU). Pekín tiene una política muy estricta en lo que se refiere a la provincia rebelde de Taiwán que - bajo protección de EEUU - se mantiene actuando como si fuera un país soberano. Mientras Taiwán aparezca entre los suscriptores del Tratado, China Popular no lo puede firmar. En 1977 Panamá y EEUU firmaron dos tratados. El primero, sobre la transferencia del Canal a Panamá que, en la actualidad, es administrado por el gobierno panameño. El segundo, sobre la Neutralidad, que no tiene fecha de terminación.
Según el embajador Wei, la República Popular privilegia cinco áreas en sus relaciones con Panamá. El primero es establecer una “relación estratégica” que beneficie a los dos países. Segundo, que exista una relación de respeto mutuo (por ejemplo, que se acepte el principio de “una sola China”). Tercero, que se desarrolle una cooperación en el campo económico. Cuarto, fortalecer la “gobernanza global” (para evitar incidentes como la llamada de la jefe de misión norteamericana en Panamá). Quinto, impulsar el intercambio cultural, para fortalecer la relación entre ambos pueblos.
Durante el seminario se examinó la situación mundial y el rol que desempeñan los dos países desde una perspectiva geopolítica. Los análisis estuvieron a cargo de Leonardo Kam, ex.canciller y quien fuera representante comercial de Panamá en Pekín. Los profesores universitarios, Juan Jované y Julio Yao, se refirieron a la economía y a la política internacional de China, respectivamente. La embajadora Nicole Wong, directora de Política Exterior de la Cancillería, se refirió a los acuerdos alcanzados por los gobiernos de Panamá y China. El embajador y ex ministro de Relaciones Exteriores, Edgar Spence, se refirió a las relaciones entre China y el Caribe. Moisés Carasquilla se refirió a las instituciones políticas y la gobernanza en China.
Hoy jueves, a partir de las 9am, intervendrán los profesores Samuel Pardo y Zuly Aguilar, así como el especialista de la Ciudad del Saber, Gabino Ayarza. El director del Instituto Confucio en Panamá, Dong Wang, también hablará haciendo referencia a la política educativa global de China.
Mañana viernes, a la misma hora, harán uso de la palabra Oscar Terán de la ACP, Rodolfo Sabonge, del Instituto de Canal, y el profesor Euclides Tapia. Este último y el suscrito analizarán la importancia de la Ruta de la Seda para América latina. Al final se realizará un conversatorio entre todos los asistentes sobre los retos del siglo XXI, dirigido por el profesor Néstor Mathieu, director del Departamento de Sociología y coordinador del Seminario.
13 de septiembre de 2018.

Thursday, September 6, 2018

La audacia en el pensamiento marxista de Samir Amín



El gran pensador social, Samir Amín, ha fallecido. Las ciencias sociales han perdido tres figuras insustituibles en el presente año. Primero, el brasileño Theotonio dos Santos, quien inspiró a muchos a estudiar el sistema mundial desde una perspectiva radical. Le siguió Aníbal Quijano, el peruano, quien planteó la ‘revolución cultural’ para darle a los pueblos de la región latinoamericana su propia identidad. Samir Amín era egipcio pero se encontraba muy cómodo trabajando con los sociólogos latinoamericanos.
Antes de su muerte, Samir Amín fue entrevistado por Rubén Ramboer. De esa entrevista queremos rescatar tres líneas sobre las cuales desarrolla su obra Samir. En primer lugar, el papel de la audacia en el trabajo de los científicos sociales. En realidad, la audacia tiene que estar presente en toda iniciativa que pretende ser significativa. Más aun, la audacia es un ingrediente imprescindible para superar las contradicciones sociales.
Samir Amín se identifica como marxista. ¿Qué es ser marxista teniendo en cuenta que Carlos Marx escribió sus grandes obras hace 150 años? Según Samir, “ser marxista, es partir de dos grandes contribuciones elaboradas por Marx. En primer lugar, la crítica de la realidad. Pero la realidad situada en su época”. Es decir, en la actualidad. No podemos criticar algo que ya pasó o que se sitúa en un futuro desconocido. Señala, además, que “aunque el capitalismo ya no es lo que era, sigue siendo fundamental la crítica del capitalismo”. En segundo lugar, “la crítica de la imagen ideológica del capitalismo. Es decir, de la teoría económica y del economismo”. La ideología de los capitalistas ha creado un conocimiento falso de la realidad: el economismo que proclama el ‘fin de la historia’ y la existencia para siempre de relaciones sociales de esclavitud (asalariada).
Sobre estas dos grandes contribuciones elaboradas por Marx, hay casi un consenso sobre la definición actual del marxismo. Samir Amín da un paso adicional que asusta a no-marxistas y neomarxistas. Dice que “ser marxista significa necesariamente ser comunista. Marx no disociaba la teoría de la práctica, de la participación en la lucha por la emancipación de los trabajadores y los pueblos. También significa ser un comunista internacionalista. No es posible cambiar el mundo olvidando a la mayoría de los pueblos, especialmente a los de la periferia”. No queda claro que es ser comunista. Samir Amín aclara que significa estar dispuesto a ‘cambiar el mundo’. Inmensa tarea.
Samir habla de ser “neo-marxista”, algo que está de moda en algunos círculos. ¿Se puede ser un nuevo marxista, con nuevas ideas tomadas del pensador alemán del siglo XIX? Los neo-marxistas, dice Samir, “quieren romper con el marxismo histórico. Quieren ir más allá de Marx. (No soy neo-marxista), tampoco me considero “paleomarxista”, es decir, alguien que sostiene de manera incondicional el marxismo histórico, alguien que se convierte en sacerdote del marxismo, que sólo conoce los textos sagrados y los comenta sin fin. Leyendo entre líneas, tratan de encontrar respuestas a los problemas actuales que no se planteaban en aquel momento.
Samir Amín también se refiere a China y su aparición en el escenario mundial como nueva potencia industrial. La presencia explosiva del viejo Imperio Celestial ha trastocado la correlación de fuerzas internacional. Poco a poco, ha trasladado el centro del sistema capitalista mundial del Atlántico norte hacia la cuenca del Pacífico.
Según Samir, “estamos en un momento histórico en el que la izquierda radical debe ser audaz. Me refiero a la izquierda que está convencida de que el sistema capitalista debe ser superado en su esencia. En el Norte, existen las condiciones objetivas para aislar el capital monopolista, que ejerce su poder también gracias a su clero político y mediático. Esto podría comenzar por una alianza política – no una alianza electoral – y social, que incluyese a la gran mayoría. En las periferias, la audacia consistiría en la formación de un bloque histórico alternativo anticomprador” (anti-rentista).
En este punto, Samir se situa en el medio del gran debate sobre China. Estará Pekín contribuyendo a la construcción de un mundo nuevo o se estará integrando a la visión global de los centros financieros de Occidente. Según Samir, “los países emergentes, especialmente China, están en el proceso de de-construir los monopolios. Para hacer frente a esto los chinos han escogido financiar la muerte lenta de EEUU apoyando a su déficit. La muerte repentina de un animal de este tipo sería demasiado peligrosa”.
6 de agosto de 2018.